El desafió del Hombre a la creación

El hombre aprende siempre a convivir con las diversas formas de peligro y situaciones engorrosas, pero también con facilidad asombrosa a olvidar. Es la costumbre de cerrar el camino entre los ojos y la memoria. Resulta difícil entender –al hombre- el porqué del desafió hacia la naturaleza en todos los sentidos y direcciones. 

En el aspecto social o relaciones humanas, vemos cada día como se acrecientan más y más los divorcios, consecuentemente hijos que hasta ayer se encontraban cómodos con sus padres pasan de la noche a la mañana a vivir con un destino incierto, a veces en manos de abuelos en el mejor de los casos y no en desmedro pues a veces terminan siendo mejor que los biológicos en manos de terceros. Aunque duela y sea duro "pobres hijos de matrimonios irregulares". ¿Se desafía o no la naturaleza o la misma creación? ¿Será el ser humano sueño de la omnipotencia?

Cuando los proyectistas de edificios que buscan rasguñar el cielo con esas moles altísimas, le preguntan primero al viento ¿que fuerza va a imprimir a su veloz carrera a los fines de sus cálculos de ingeniería?. Será acaso el desafío de los pequeños a la fuerza de la naturaleza (universo).

Cuando se construye casi invadiendo las cotas fijada en ríos, lagos y mares, se preguntan por acaso, ¿si los elementos climáticos no podrán superar las medidas fijadas históricamente?. ¿No es eso desafiar la naturaleza?

La naturaleza interroga los hechos del hombre permanentemente y lo manifiesta de tiempo en tiempo con sus brazos vestidos de huracanes, de tórridos días o gélidas noches, de terremotos sin aviso, de mares embravecidos.

Cuando se nos pide cuidar el medio-ambiente, se supone que tenemos que prestar más atención a los desmontes de campos, al tratamiento de la basura, a la combustión en general. Del Ozono, mucho gusto. Ni hablar del desafío de los técnicos en el manejo de la energía nuclear. ¿A quién desafiamos en realidad?

Se desconoce la propia debilidad hacia los peligros del mundo, o ¿debemos aprende del miedo y de la prudencia?. Se osa pasar más allá del límite, en la ilusión de que no tendremos que pagar nunca las consecuencias.

Alberto Vélez
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