0 Valida tu propuesta de valor: hipótesis y experimentos.

 Una vez hayas diseñado tu CANVAS, ha llegado el momento de validar o invalidar las hipótesis o asunciones que hayas establecido en él. Es decir, de salir de la oficina como diría Steve Blank y contrastar todo lo diseñado y visualizado en el canvas.


Debes comenzar por tus hipótesis que van a conseguir una óptima adecuación del binomio “problema/solución”, para así terminar de definir tu PROPUESTA DE VALOR.
Comenzarás por realizarte una serie cuestiones y contrastarlas con tus usuarios o clientes potenciales, a los que les podríamos llamar “lead users” (término acuñado por Eric von Hippel, en su libro Democratizing Innovation), o los que se enfrentan a la necesidad de productos que todavía no existen en el mercado y/o también “early adopters”, los primeros en usar un nuevo producto.

Para ello te recomendamos que sigas la siguiente pauta:

#1. Márcate un objetivo para validar cada hipótesis, entre un 35% y un 40% de respuestas afirmativas (depende del objetivo que establezcas) resultará útil para validar tu hipótesis.
#2. Intenta contrastar si tu propuesta de valor resuelve, tal y como piensas, un  problema o necesidad.
#3. Averigua cuál podría ser el problema o necesidad más prioritaria a resolver de tus clientes.
#4. Tendrás que saber si tus clientes están resolviendo ya esa necesidad y cómo lo están haciendo.
#5. Si la respuesta anterior es negativa, deberás tener claro cómo les gustaría que le resolvieran ese problema o necesidad.

Una vez has podido validar tus hipótesis sobre el problema que intentas resolver, será entonces cuando tengas que validar tus hipótesis sobre tu solución. Para ello:
  • Contrasta las funcionalidades que tú consideres más relevantes sobre tu solución. Podrías tener un listado de entre 5 a 10 características.
  • Intenta saber si el objetivo de tu solución o producto es acertado y está bien explicado.
  • Hazte un listado de los beneficios de tu producto y consigue priorizar del mismo cuáles son factores diferenciadores para tus clientes.
  • Si puedes concreta de tu listado de funcionalidades, cuáles de ellas reportan mayores beneficios a tus clientes.
Con estas pautas podrás contrastar con tus usuarios o clientes potenciales la propuesta de valor de tu canvas.
Vuelve al canvas, modifícalo una vez hayas validado o nó tus hipótesis de partida. Se trata de crear-medir-aprender y mientras más rápido y fiable sea este feedback mejor.

Responsable del Centro de Recursos Empresariales Avanzados, CREA, la incubadora de empresas del Ayuntamiento de Sevilla.


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