Dios quiere adoradores que suban a su presencia - El tabernáculo 3ra parte

Éxodo 19:3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel...

En el primer articulo comenzamos entendiendo que Dios para levantar su morada busca adoradores y que es por esa razón que El nos delega autoridad sobre su creación. En la segunda nota vimos que el Señor desea habitar en medio nuestro -es decir en medio de su pueblo-, pero para que esto pueda suceder deberemos edificar su santuario.

En este nuevo capitulo y antes de entrar de lleno a lo hermoso que es examinar cada parte que compone el tabernáculo, sus maderas, sus cortinas, sus cuerdas, etc, analizaremos que es imposible recibir las enmiendas, ordenanzas y estatutos para construir ese templo si no estamos dispuestos a subir a su presencia.

Anteriormente habíamos basado las enseñanzas primero en Gn. 1:28 y luego en Ex. 25:8; ahora nos basaremos en el capitulo 19 del libro de éxodo. “Y Moisés subió a encontrarse con Dios [y] Jehová lo llamo desde el monte...”. Dios quiere hombres que suban a su presencia, que lo busquen a Él, solo así cuando pasemos tiempo en comunión junto a Él, con un corazón dispuesto a ser transformado y obedecerle, podremos comenzar a ser guiados y su Espíritu escribirá en nuestros seres su Ley de Gracia.

Moisés había caminado durante casi todo el día guiando a un pueblo que ya había mostrado su rebeldía, y cuando llego al lugar donde Israel había de acampar, a los pies del monte Sinaí, (monte llamado así por la gran cantidad de zarzas espinosas) las escrituras dicen que “Moisés subió a Dios”, lo que nos muestra que el no se quedo quieto sino que prefirió seguir en busca de Dios, dejando atrás el cansancio lógico de la caminata y el trajín diario.

Moisés como hombre o siervo de Dios busco estar en la presencia de su majestuosidad y esa es la clase de corazones a los que Dios llama, a escuchar su pacto, aquel pacto que Él hace y tiene con los que pertenecen a su pueblo y que hoy nos lo da por su divina gracia. 

Moisés era el líder del pueblo de Dios por lo que 'reconocía' sabiendo que por su condición de líder o autoridad, no podía quedarse a descansar sino que debía seguir; y eso fue lo que el prefirió. No obstante también aceptaba que su autoridad era dada -delegada- por el Señor por lo que cuando ascendió al monte Sinaí de aprox. 2134 m de altura -había que caminar, esforzarse por llegar a la bendición-, sabia que había subido a encontrarse con Dios.

Por un lado esperaba una respuesta a todos sus interrogantes y por el otro aceptando sin condicionamientos que cada una de esas respuestas seria un mandamiento que debería cumplir y hacer cumplir. Dios fue quien dio todas las instrucciones para la construcción del tabernáculo (templo) por lo que podemos decir que el es el perito arquitecto y Moisés -cada uno de nosotros- el maestro mayor de obras. (Éxodo 24:12)

Muchas serán las veces que nos preguntaremos ¿cual es esa diferencia que existe entre el normal de las personas y aquellos que sobresalen, que son llamados a ser líderes y a cumplir con esa función?.

A mi parecer esa diferencia que poseía Moisés con el resto, es que él sabía que para conseguir algo además de sacrificarnos para cumplir con ello, debemos estar dispuestos a pagar el precio de ese sacrificio, es decir a cumplir con lo que se nos requiere por lo que si tú quieres ser un siervo o ministro del Señor deberás de sacrificar tu comodidad.

En Conclusión

Hoy día debemos también nosotros subir al monte a buscar la presencia del Señor por medio de la oración y el ayuno, al igual que Moisés que nos muestra que no solo andaremos por el desierto, sino que cuando paremos a descansar será para buscar la presencia y la guía del Señor. Recuerda: si tú quieres ser mayor, deberás ser el que sirva a los demás de la mejor forma que puedas y en aquella área para la que se te llamo a servir.


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