¿Como edificar sobre el cimiento? "Cristo, el Verbo".

Continuando con la segunda parte del estudio sobre Fundamentos de la Doctrina Bíblica él pastor Jose Reina, su autor, comienza este nuevo capitulo con una pregunta que de seguro muchos nos habremos hecho al tener que pasar por la CRISIS. ¿Como podemos continuar edificando sobre este cimiento que hemos puesto desde nuestro encuentro personal con Cristo en nuestra vida?. 

La respuesta: Se encuentra en la bien conocida parábola del hombre sabio y del insensato que construyeron cada uno su casa. 

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. (Mt. 7:24-27)

Ahora observe que la diferencia entre estos dos hombres no radica en las pruebas a las que fueron sometidos sus casas. Cada casa tuvo que soportar la tormenta: el viento, la lluvia y la inundación. El cristianismo nunca ofreció a nadie un pasaje al cielo libre de tormentas. Por el contrario, se nos advierte que "es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios". (Hch. 14:22)

Cualquier camino "Al cielo" que eluda las tribulaciones es un engaño. No conducirá al destino prometido.

La Biblia cimiento de la fe

Pues entonces, ¿Que debemos entender con esta metáfora de edificar sobre una roca? ¿Que significa para cada uno de nosotros los cristianos?

Cristo mismo lo deja bien claro: (Mt. 7:24) Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Por consiguiente edificar sobre la Roca significa "escuchar y hacer" lo que dice. En consecuencia una vez puesto el fundamento -Cristo la Roca-  en nuestra vida, edificamos sobre ese cimiento oyendo y cumpliendo la palabra de Dios; estudiando y aplicando diligentemente en nuestra vida las enseñanzas de la Palabra de Dios. Por eso Pablo dijo a los ancianos de la iglesia de Efeso:  Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados (Hch. 20:32).

La Palabra de Dios y únicamente su palabra -conforme la oímos y cumplimos, la estudiamos y la aplicamos- es capaz de levantar dentro de nosotros un edificio de fuerte y seguro asentado sobre el fundamento del mismo Cristo. Esto trae a colación un tema de suprema importancia en la fe cristiana: La relación entre Cristo y la Biblia, y por lo tanto "la relación de cada cristiano con la Biblia".

En sus paginas, la Biblia declara ser la "Palabra de Dios". Por otra parte, numerosos pasajes dan a Jesucristo mismo el titulo: "el verbo -la palabra- de Dios". Por ejemplo:

(Juan 1:1) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

(Juan 1:14) Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 

(Apocalipsis 19:13) Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 

Esta identificación de nombre, revela una identificación de naturaleza. "La Biblia es la Palabra de Dios, y Cristo es el Verbo  Dios". Cada cual por igual es una revelación de Dios, autorizada y perfecta. Cada uno concuerda con el otro a la perfección. La Biblia revela perfectamente a Cristo; Cristo es la Palabra encarnada de Dios. Antes de su encarnación, Cristo era el verbo eterno con el Padre. En su encarnación Cristo es el verbo hecho carne. El mismo Espíritu Santo que revela a Dios mediante su palabra escrita, también revela a Dios en el verbo hecho carne, Jesús de Nazaret.
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