Cuando la retribución nos prepara para recibir la victoria prometida

Haz clic en la foto y lee el Salmo 37 (Version RV 1960)
El siguiente devocional esta basado en el Salmo 37. 

Nuestra vida terrenal parece estar ligada a todo tipo de retribuciones en todos los aspectos y esto se puede ver mas aun cuando el justo es tratado con injusticia. Al ver o vivir esto todos caemos en confusión y desanimo. 

¿Por qué?

La respuesta a 'este primer porque' es simple, pero dura para muchas sociedades. Y es que se trata de esa costumbre que 'el diablo y los manipuladores' saben utilizar muy bien, de hacer creer que "debido a que yo hice tal cosa tengo derecho a...". Un falso 'concepto de retribución' que tenemos incorporado como un microchip, es decir creemos que si hemos hecho algo bueno o malo del mismo modo se nos tiene que tratar.

Es claro entonces que no entendamos como aquellos que negocian con lo ajeno, son corruptos, o usureros prosperan mientras que los que 'no se cansan de hacer el bien' hasta lo poco que tienen les es tratado de quitar. 

¿Como puede ser posible que estas situaciones tan disimiles aparezcan casi siempre a todos los que viven en este planeta sin excepción?

La respuesta; es la falta de paciencia, de no saber esperar.

En este salmo (37) podemos contemplar a un hombre que pese a todos los altibajos fue definido por Dios como un varón conforme a su corazón. El rey David, el futuro hombre mas poderoso de Israel, quien había sido ya ungido como tal por orden de Dios al profeta Samuel escribe este salmo entendiendo que esta delante de Dios, aunque viendo la situación y el ambiente donde esta viviendo pero contemplando la 'promesa'.

El 'rey profugo' es llenado por el Espíritu de Dios y comienza a escribir cosas que el mismo sabe que no esta exento caer en ellas, entendiendo que Dios quiere mostrarnos que actitudes debemos tomar ante aquellos hombres malignos, perversos y corruptos con poder que vienen por lo nuestro.

David aunque esta en una cueva con la oportunidad de tener a distancia de su mano discierne que la venganza es la deformación de la justicia, que el rencor es la justicia humana insatisfecha. Tanto uno como el otro van envenenando el corazón del hombre. Y decide esperar su tiempo.

Un líder apacienta

La palabra apacentar describe el trabajo con que los pastores cuidan las ovejas. David estaba rodeado de guerreros, hombres rudos que no tenían miedo a la muerte al punto de que algunos de sus hombres -cuenta la Biblia- descendieron en busca de un vaso de agua para suplir su deseo sin que él lo supiera enfrentándose con los Filisteos. A esos hombres el 'rey prófugo' tuvo que apaciguar, hacerles comprender el significado del perdón, de saber esperar su tiempo. En fin de poder creer de tener "certeza en lo que se espera, la convicción en lo que aun no se ve" pero se sabe que hasta ahí. 

Apacentar nos capacita para no caer en confusión por lo que vemos, él nos pide solo que confiemos y él nos alimentara con la verdad que nos hará libres de las cadenas de opresión que significa estar atados a malas conductas y sentimientos en Espíritu, Alma y Cuerpo. El salmista nos dice que nos deleitemos en Jehova y que es el deleite sino el gozarnos y el saber gozarnos no cambia a la persona pero si la edifica.
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