La victoria por la Gracia - Estudio de la Carta de Filemón

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Onesimo era un esclavo fugitivo y probablemente un ladrón (V.18), como fuera Onesimo llego a Roma para pasar inadvertido entre los numerosos habitantes de la colosal capital del imperio romano. Sin embargo este fugitivo llego a tener un contacto personal con el apóstol Pablo y por medio de la predicación del apóstol a los gentiles se convirtió a Cristo (V. 10). 

Pablo no podía esconder un esclavo fugitivo por una cuestión de ética cristiana mas aun sabiendo la condición y de donde venia Onesimo. Sin embargo en el tiempo que estuvieron juntos el 'esclavo fugitivo' supo usar sus conocimientos y se volvió indispensable para el apóstol. Lo que no significo que el apóstol fuera en contra de sus principios pues nada quiso hacer sin el consentimiento de Filemón. 

Nadie sabia mejor que San Pablo el riesgo que corría Onesimo al volver a Filemón, pues antiguamente los esclavos no eran considerados personas por lo que el dueño u amo decidía libremente tanto sobre su vida, como el castigo que este podía recibir -apalearlos o condenarlos a trabajos forzados- convalidando cualquier acción que este decidiera tomar la ley de Roma.

Pablo entendía todo esto y que devolver a Onesimo a su amo era correr un serio riesgo por lo que decide interceder por él, enviándole una carta a Filemón pidiéndole misericordia. 

Onesimo había sido una persona 'no útil' en el pasado sin embargo desde el momento que recibió a Cristo en su corazón paso a 'ser útil' y aunque el nombre Onesimo en griego significa 'útil' este no lo fue hasta su conversión ya que la utilidad no es una cualidad del nombre sino del carácter.

Filemón debe recibirle ya no como un esclavo, sino como un hermano en Cristo. Ahora Onesimo es un hijo de Dios por la fe y Filemón debe recibirle como si recibiese a Pablo o a cualquier otro hijo de Dios.

Fue como esclavo que se escapo Onesimo y aunque ahora era libre en Cristo debía volver como esclavo ante su amo, pero ya no era solamente un esclavo sino un hermano en Cristo. 

El cristianismo no ataco a la esclavitud en los primeros tiempos pues esto hubiera sido una decisión desastrosa. Hizo mas que eso introdujo una nueva relación en la que los grados humanos perdieron importancia. En Cristo no hay ni judíos, ni griegos, circuncisión ni incircuncisión, esclavos ni libres.

Para saber el final de esta historia avancemos 50 años mas adelante en la historia. Ignacio de Antioquia es conducido a Roma y en su viaje escribe varias cartas que se han conservado hasta la actualidad. En una de ellas escribe al Obispo de Efeso. ¿Y como se llamaba aquel obispo? Onesimo, y fue el mismo quien como testimonio de lo que hizo la Gracia de Dios en su vida lucho y entrego esta carta para que fuese considerada y puesta en las Sagradas Escrituras. (W. Barclay)
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